Coalición interreligiosa exige a Alemania que rinda cuentas por décadas de vigilancia infundada a los cienciólogos.
- The I.M.F.C.

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La Coalición Internacional Interreligiosa celebra el fin de la vigilancia, que se prolongó durante décadas, de la Iglesia de la Cienciología y de los cienciólogos en Alemania, considerándolo un avance tardío pero de suma importancia para la libertad religiosa, la dignidad humana y el estado de derecho.

Durante casi30 años , miembros de una pacífica comunidad religiosa fueron objeto de sospecha, estigma y vigilancia estatal a raíz de acusaciones que, tras tres décadas, no aportaron pruebas de la amenaza denunciada. Ninguna sociedad democrática se fortalece cuando sus ciudadanos son tratados como sospechosos por su fe. La democracia se fortalece cuando el Estado tiene el valor de rectificar, reconocer sus errores y garantizar que tal trato jamás se repita.
Este asunto trasciende las fronteras de una sola religión. Se trata del principio de que toda comunidad religiosa —popular o impopular, conocida o incomprendida— tiene derecho a la igualdad ante la ley. La libertad religiosa no se demuestra en momentos de consenso, sino cuando los gobiernos protegen los derechos de las minorías frente a los prejuicios, la presión política y el miedo.
Por lo tanto, el fin de esta vigilancia no debe considerarse un simple ajuste administrativo, sino una oportunidad para exigir responsabilidades morales e institucionales. El gobierno alemán debe evaluar el daño causado por años de sospecha oficial, estigmatización pública y prácticas discriminatorias, incluido el uso de los llamados «filtros sectarios», y debe tomar medidas concretas para restaurar la dignidad y los derechos de las personas afectadas.
Alemania se ha presentado durante mucho tiempo como defensora de los derechos humanos y la democracia constitucional. Ese papel ahora exige más que poner fin a una política injusta; exige reconocer que las minorías religiosas no pueden quedar excluidas de las protecciones habituales de la vida democrática simplemente porque sean controvertidas o incomprendidas.
Nos solidarizamos con los cienciólogos en Alemania y con todas las minorías religiosas que han sufrido discriminación bajo el pretexto de la protección pública. La lección de esta historia debe ser clara: la sospecha no es prueba, el prejuicio no es política y la identidad religiosa jamás debe considerarse una amenaza para la seguridad.
La Coalición Internacional Interreligiosa insta a las autoridades alemanas a garantizar la plena igualdad, la rendición de cuentas pública y salvaguardias duraderas para que ninguna comunidad religiosa en Alemania vuelva a ser sometida a décadas de sospecha patrocinada por el Estado sin pruebas, sin el debido proceso ni justificación.





